Cómo preparar tu EBITDA normalizado antes de vender tu empresa

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Cómo preparar tu EBITDA normalizado antes de vender tu empresa

Qué es el EBITDA normalizado y por qué el comprador lo recalcula

El EBITDA normalizado es una estimación del beneficio operativo habitual de una empresa una vez corregidas las partidas que distorsionan el periodo analizado: ingresos que no se repetirán, gastos excepcionales, costes que faltan o criterios contables que adelantan resultados. En la venta de una empresa es la cifra sobre la que el comprador aplica el múltiplo de valoración, por lo que cada ajuste se traslada directamente al precio.

Un ejemplo muestra su peso. Si presentas un EBITDA (beneficio operativo antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones) de 1,5 millones de euros y el comprador ofrece ocho veces ese beneficio, el valor de empresa es de 12 millones. Si en su revisión rebaja el EBITDA a 1,3 millones, con el mismo múltiplo el valor pasa a 10,4 millones: 1,6 millones menos sin que el múltiplo haya cambiado (y antes de descontar la deuda y demás ajustes que determinan lo que reciben los accionistas).

En los procesos de venta es habitual que estas discusiones aparezcan en plena negociación y desgasten a propietarios que conocen muy bien su negocio. El origen suele ser el mismo: la falta de una revisión previa que permita anticipar las preguntas del comprador. Por si aún no lo conoces, en nuestra M&A Academy hemos publicado un plan de negocio de 6 pasos para ganarte la confianza del comprador.

Tus cuentas muestran los resultados de un periodo concreto. El comprador las utiliza para estimar qué beneficio podrá mantener después de la adquisición, y para ello revisa qué ingresos se repetirán y qué costes tendrá que seguir pagando.

Tener cuentas auditadas ayuda, pero la revisión de una compra plantea otra pregunta: cuánto de ese resultado es sostenible. Por eso es posible tener cuentas auditadas y seguir discutiendo ajustes. Además, no existe una lista universal de partidas que todos los compradores acepten; cada ajuste debe explicarse y documentarse.

El comprador realizará su propio análisis durante la due diligence, la revisión exhaustiva de la empresa previa al cierre. Tu ventaja será conocer de antemano las diferencias y discutirlas con criterio.

Cinco ajustes que pueden modificar tu EBITDA normalizado

Los ajustes que más cambian el EBITDA normalizado de una empresa tecnológica suelen concentrarse en cinco partidas. Esta tabla resume qué revisa el comprador en cada una y qué documentación conviene tener preparada:

AjusteQué revisa el compradorQué documentación lo respalda
Ingresos facturados por adelantadoSi el ingreso corresponde al servicio ya prestadoContratos, facturas y detalle de servicio prestado por proyecto
Desarrollo capitalizadoQué parte del EBITDA procede de activar costes y cuánto exige mantener el productoProyectos activados, requisitos cumplidos y cálculo de costes
Gastos extraordinarios recurrentesSi el negocio tendrá que asumir costes similares cada añoFacturas, acuerdos de cierre y evolución histórica de estas partidas
Ahorros no consolidadosSi el ahorro está ejecutado y desde cuándoContratos terminados o renegociados y costes de ejecución
Remuneración del propietarioCuánto costará cubrir sus funciones a precio de mercadoDescripción de funciones y estimación de coste de sustitución

Ajuste 1: Ingresos facturados por servicios que aún debes prestar

Si en junio facturas 12.000 euros por una suscripción de doce meses y prestas el servicio durante todo ese periodo, el ingreso corresponde a razón de 1.000 euros mensuales. Cobrar por adelantado mejora la caja, pero no convierte toda la factura en beneficio del mes. Reconocerla de golpe eleva el EBITDA de un ejercicio a costa del siguiente, y el comprador lo corregirá. En España, el criterio de reconocimiento de ingresos por prestación de servicios lo desarrolla la Resolución del ICAC de 10 de febrero de 2021.

En servicios tecnológicos, el comprador comprobará además que los ingresos de cada proyecto corresponden al trabajo realizado: prepara un detalle que conecte contratos, facturas y servicio prestado.

Ajuste 2: Costes de desarrollo capitalizados

Capitalizar un coste significa registrarlo como activo en lugar de como gasto del periodo. Cuando una empresa de software capitaliza costes de desarrollo, su EBITDA puede ser mayor que si los hubiera registrado como gasto, aunque la salida de caja es la misma.

Este tratamiento puede ser correcto (la Resolución del ICAC de 28 de mayo de 2013 fija los requisitos para activar gastos de desarrollo), pero debes explicar qué proyectos se han activado, qué requisitos cumplen y cómo se han calculado sus costes. El comprador querrá saber también cuánto debe invertir la empresa cada año para mantener el producto, y puede aceptar el criterio contable pero discutir su efecto sobre la rentabilidad. Presenta ese gasto por separado para responder a cada objeción con precisión.

Ajuste 3: Gastos extraordinarios que se repiten cada año

Excluir del EBITDA los honorarios de un litigio excepcional puede tener sentido si el asunto ha concluido y puedes demostrar que no forma parte de la actividad habitual. La situación cambia si cada año se excluyen gastos distintos: legales, indemnizaciones o consultores. Aunque cada factura sea única, el negocio puede necesitar asumir costes similares de forma recurrente.

La pregunta clave es si el comprador tendrá que pagar algo equivalente para seguir operando. El mismo criterio se aplica a los ingresos excepcionales: una subvención puntual eleva el resultado sin representar un beneficio que vaya a repetirse.

Ajuste 4: Ahorros anunciados pero aún no conseguidos

Si quieres incorporar al EBITDA normalizado el ahorro de cerrar una oficina o renegociar con un proveedor, necesitarás mostrar qué se ha ejecutado y desde cuándo: un contrato de alquiler ya terminado aporta más evidencia que una intención. Incluye también los costes necesarios para lograr ese ahorro.

Con un cliente nuevo, un contrato firmado puede justificar analizar su efecto anual, siempre que se incluya el coste de atenderlo. Mantén estos efectos separados del resultado histórico y evita contar dos veces el mismo beneficio.

Ajuste 5: La remuneración del propietario

Es frecuente que el propietario dirija la empresa y lleve las ventas con una remuneración inferior a la de mercado. El comprador necesitará saber cuánto costará cubrir esas funciones cuando salgas. También puede darse lo contrario: una remuneración superior a la de mercado o gastos personales pagados por la empresa.

Cualquier ajuste exige identificar qué desaparece y qué habrá que reemplazar. Tu remuneración no puede eliminarse por completo mientras las tareas sigan siendo necesarias: describe lo que haces y estima un coste razonable para cubrirlo.

Por qué llegar sin preparación debilita tu posición negociadora

Llegar a la venta sin un EBITDA normalizado preparado traslada al comprador la iniciativa sobre las cifras, y las dudas van más allá del cálculo final. Si un informe de gestión muestra un margen y las cuentas anuales otro, el comprador pedirá una reconciliación, es decir, una explicación que conecte ambas cifras. Si no puede prepararse, ampliará sus comprobaciones.

El equipo tendrá que buscar documentación sin dejar de atender a los clientes, y la operación puede retrasarse y las condiciones endurecerse.

El riesgo aumenta tras firmar una carta de intenciones con exclusividad, el documento que fija los términos principales de la oferta e impide negociar con otros compradores durante un plazo. Recibir una objeción importante en ese momento puede obligarte a decidir bajo presión.

Preparar el EBITDA con tiempo permite corregir errores y distinguir una objeción fundada de una propuesta que conviene discutir. Aunque algunos ajustes reduzcan tu cifra, conocerlos antes te permite negociar sobre una base más fiable.

Cinco pasos para construir un EBITDA defendible antes de vender tu empresa

Paso 1: Fija una base que cuadre con tus cuentas

Reúne las cuentas de los tres últimos ejercicios y el detalle mensual reciente, y comprueba que el EBITDA que presentas puede reconstruirse desde la contabilidad. Explica las diferencias entre cierres anuales e informes de gestión. Usa una definición consistente entre periodos.

Paso 2: Separa el beneficio recurrente de las partidas excepcionales

Revisa el reconocimiento de ingresos, el desarrollo capitalizado y los costes necesarios para operar, e identifica los gastos e ingresos que distorsionan el resultado habitual. Incluye ajustes positivos y negativos: un cálculo que solo aumenta el beneficio merece una revisión especialmente cuidadosa.

Paso 3: Prepara una ficha para cada ajuste

Anota el importe, el periodo y la cuenta contable, explica el motivo y si puede repetirse, y adjunta el documento que lo respalda (factura, contrato, nómina o acuerdo de cierre de un litigio). Si incorporas un ahorro reciente, acredita su fecha de ejecución. Si falta una prueba, asigna a alguien la tarea de conseguirla antes de presentar la cifra.

Paso 4: Explica cómo se convierte el beneficio en caja

Prepara una tabla con las inversiones y las necesidades de capital circulante, los recursos que el negocio inmoviliza en su operación diaria. Detalla el desarrollo capitalizado para mostrar cuánto efectivo exige sostener el producto. Así se entiende por qué un beneficio contable puede convivir con poca caja.

Paso 5: Haz una revisión con ojos de comprador

Pide a alguien con experiencia en transacciones que cuestione tus ajustes: si el gasto realmente desaparece, si el ingreso puede comprobarse, si falta algún coste necesario. Según el tamaño y la complejidad de la operación, puede convenir una revisión externa de calidad de resultados (Quality of Earnings), cuya utilidad es identificar diferencias antes de negociar y preparar respuestas documentadas.

Preparar un EBITDA para una valoración defendible

El precio de una empresa depende tanto del múltiplo como del beneficio sobre el que se aplica. Un EBITDA normalizado preparado con antelación, documentado ajuste por ajuste y conciliado con tus cuentas, reduce el margen para que el comprador imponga su propio cálculo.

El punto de partida es concreto: reúnete con tu responsable financiero o tu asesor contable y pide una tabla que conecte el EBITDA reportado con el normalizado, empezando por el último ejercicio cerrado y el periodo más reciente disponible. Revisa cada diferencia, pregunta qué prueba la sostiene y asigna un responsable a cada cuestión pendiente.

Cuando llegue la revisión del comprador, tendrás documentos para responder y tiempo para valorar sus propuestas. Con el histórico bien explicado, el siguiente paso será demostrar que tus previsiones de crecimiento tienen una base igual de sólida.

Si quieres revisar tus cifras con ojos de comprador antes de salir al mercado, el método Ready4Exit de Baker Tilly incluye un diagnóstico del área financiera (calidad del beneficio, normalizaciones y deuda neta) y un plan de acción para resolver las diferencias antes de negociar.